¿Qué es mejor, ser o tener?

Con frecuencia quisiéramos recalcar nuestra privilegiada jerarquía social, o hacer creer que la tenemos.

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Jun1

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“Malu” es una palabra usada por la tribu Dusun Baguk de Indonesia para referirse a la sensación incómoda de inferioridad que ocurre al estar entre personas de un estatus superior. Qué exótica palabra, pero qué familiar puede ser ese sentimiento para muchas personas en la Ciudad de México, en Los Ángeles donde actualmente vivo o en casi cualquier otra gran metrópoli del planeta.

Con frecuencia quisiéramos recalcar nuestra privilegiada jerarquía social, o hacer creer que la tenemos. Entonces, procuramos comer sólo en lugares de moda (nos gusten sus platillos o no), sólo ir a bares cool, sólo vivir en vecindarios elegantes o hipsters y sólo comprar lo mejor en cuanto a coches, ropa, bolsas, relojes, zapatos, gadgets y demás… y nos sentimos mal, o “menos”, si no podemos.

Obsesionarse por estas cuestiones no parece favorable. Según The Book of Life, una recopilación en línea de textos relacionados con la aplicación de la filosofía en la vida diaria, ser altamente materialista es señal de angustia y en general debe provocar compasión más que críticas.

Quien exclusivamente compra artículos de lujo de precios exorbitantes, señala The Book of Life, en realidad busca que los demás lo traten con respeto y bondad. Cuando no tiene estas pertenencias, se siente demasiado vulnerable a ser insultado o ignorado.

Sin dejar de valorar los artículos de lujo por su calidad, belleza y refinamiento, y sin negar que es maravilloso darse un gusto de vez en cuando, ¿no sería mejor atraer ese respeto sin necesidad de poseer objetos externos?

Desconozco si las cosas sigan así, pero hace unos años, un profesor de la Universidad Nacional de Seúl me explicó que, a su manera de ver, los coreanos eran comunistas disfrazados de capitalistas. Opinaba esto pues decía que, independientemente de su situación económica, casi todos por gusto compraban cosas parecidas y se vestían y conducían por la vida de manera similar. Le pregunté entonces que cómo hacían notar su jerarquía social, y me respondió que dos grandes símbolos de estatus eran tener la capacidad de dar clases y saber ingles.

¡Interesante! Qué atractiva la idea de no rodearte de símbolos de estatus, sino llevarlos por dentro… ¡tú mismo ser un símbolo de estatus!

Cierto, tal vez en nuestros círculos ser maestro y hablar inglés no necesariamente causen impacto, pero ¿qué tal desarrollarnos lo más que se pueda en cuanto a inteligencia, elocuencia, creatividad, cultura, clase, conocimientos, porte y fuerza interior? ¿Qué tal si invertimos primordialmente en lo que va por dentro y no en lo que va por fuera?

Las personas materialistas, sin querer, llegan a llamar la atención de falsos amigos, cobradores agresivos de impuestos y parejas que en realidad son cazafortunas. Si deslumbras por lo que traes dentro, nada ni nadie te puede quitar tus cualidades, ni siquiera un ladrón o una crisis económica. Desde un punto de vista práctico, no todo el mundo llegará a conocer tu casa o tu coche, pero siempre que vas a algún lado, la gente te conocerá a ti.

¿Significa esto que debemos evitar los artículos de lujo y renunciar a cierto nivel de vida? A mi manera de ver, de ninguna manera. Pero lo opulento se disfruta más si se consigue por gusto sincero, sin endeudarse y definitivamente no para impresionar a nadie.

Los objetos y el lifestyle pueden ser símbolos de estatus, pero nunca tan perdurables como tu propio glamour intrínseco. Más que tener, hay que ser

Comentarios

Artist Grandma

Cuánta sabiduría envuelve a estas reflexiones.

Publicado hace: about 1 year











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